miércoles, 14 de marzo de 2012

Clasificación

Las personas continuamente estamos clasificando todo lo que nos rodea, esta clasificación es necesaria, ya que nos ayuda a entender y ordenar nuestro mundo. Al conocer a alguien  todos comenzamos a escanear su imagen, comportamiento, etcétera. Basándonos en los estereotipos tendemos a etiquetar a las personas que están fuera de nuestro grupo (exogrupo), ya que a nuestro propio grupo al que pertenecemos (endogrupo) ya lo clasificamos individualmente en su inicio. Esta  postura tiene sus pros y sus contras, porque  al asignar a esta persona dentro de un grupo de pertenencia le atribuimos cualidades de dicho grupo. ¿Pero realmente le pertenecen esas cualidades o clase social?
 Podemos clasificar los prejuicios y estereotipos  y sus respectivos ejemplos de la siguiente manera:
-          Positivos, los niños son fuertes
-          Neutros, los andaluces son morenos
-          Negativo, los niñas son unas lloronas
Pero estas ideas que adquirimos  normalmente  no  las han experimentado  ni contrastado.
Sirviéndonos de apoyo del articulo sobre Prejuicios y Estereotipos (Margarita del Olmo, 2009) Departamento de Antropología  de la Universidad de Huelva en una Revista de Educación http://www.uhu.es/publicaciones/ojs/index.php/xxi/article/viewArticle/672
Pondremos un ejemplo más detallado, van dos amigos por el campo y uno advierte al otro, no toques esta ortiga, esa planta  produce urticaria, el amigo avisa  del mal que le puede hacer si lo toca, lo hace por evitar un daño potencial, pero quizás no sea esa planta una ortiga y solo se parece.  Antes de juzgar hay que identificar bien al objeto o persona, en el caso de la ortiga puede informarle de sus cualidades negativas como es una posible urticaria y sus cualidades positivas como pueden ser sus propiedades para mejorar la salud o que  hacer en caso de tocar dicha planta.
Dicha esta clasificación que no siempre es negativa o positiva, existirán  tantos tipos como discriminación hacia algo haya.  Aquí podréis ver una ristra:
-Posición: Ya sea de clase social, estatus, nivel de renta, recursos económicos.
-Cultura /Raza: Estos criterios al ser algo diferente a la nuestra tendemos a valorar y comparar aspectos negativos y positivos.
-Religión: Al conocer la amplia variedad de religiones y creencias  o la abstención a cualquiera de ellas solemos criticarlas, sobre todo si no pertenecen a la que nosotros rendimos culto y, ponemos en duda sus valores.
- Ideología política: Al pertenecer a un partido político o coincidir con alguna de sus posturas hace creer que se aferra a una sola opinión.
- Inmigración: Los típicos comentarios que se escuchan a pie de calle, inmigración                        << todos vienen en patera, de forma ilegal, sin estudios y optan por la delincuencia  y no por el trabajo>> recogido en http://www.madrimasd.org/blogs/migraciones/2006/01/18/12249
-Sexo y orientación sexual: Atribuyendo cualidades  y roles a las parejas y personas heterosexuales  y otras muy distintas a las personas homosexuales.
- Edad: Asignando cierta  experiencia  y un  criterio a valorar hoy en día, a la hora de adquirir un empleo.
-Estudios académicos: Es muy corriente al conocer a alguien tener curiosidad  por lo que ha estudiado,  hasta que nivel ha finalizado, si lo ha realizado en un centro público  o privado, entre otras cosas.
-Geografía: Asignamos a los habitantes de una ciudad ciertas rasgos de personalidad. Estas son aprendidas y oídas del boca a boca, ya que muchas veces no contrastamos  ni verificamos este hecho. Otro dato  a tener en cuenta, es que dependerá de la proximidad geográfica, ya que  para una persona española  puede “etiquetar” como frio a un habitante escocés, en cambio para un noruego, dirá que los escoceses son cálidos.
-Genero: Podemos encontrar algunos tópicos, por ejemplo : <<el hombre  tiene mayor compromiso al trabajo>> o << la mujer da prioridad al cuidado de la familia>>, asignamos así papeles y roles  prefijados en cualquier contexto,  en la mayoría de los casos, se ve a la mujer como persona débil e infravalorada, por ejemplo, en el trabajo algunas mujeres pueden cobrar en su nómina un 30% menos de sueldo en un mismo puesto que  un hombre, y si lo consultamos con  un superior no lo considera discriminación.
Para concluir, estas “etiquetas” y clasificaciones no deben favorecer la exclusión de grupos sociales. Debemos catalogar con criterio y veracidad, sabiendo identificar al sujeto, tanto sus cualidades negativas como positivas.
Ser diferente, no es ser inferior.

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